Una forma de cocina para cada espacio

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Distribución de cocinas Bilbao, propuestas con precisión

La forma perfecta de tu cocina encaja con tu forma de vivir

En Marina Cocinas elegimos la calidad y la atemporalidad desde 1980. Entendemos la cocina como el corazón del hogar, un espacio donde la funcionalidad, el respeto por los materiales y la arquitectura conviven para crear atmósferas únicas que desafían el paso del tiempo.

El tipo de distribución de tu cocina y su versatilidad se refleja en tu comodidad

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Preguntas
frecuentes

No existe una forma universalmente mejor existe la que encaja con las dimensiones reales de tu cocina. Una L aprovecha dos paredes y deja el resto libre. Una cocina con isla centra el espacio y añade superficie de trabajo. Una lineal funciona en espacios estrechos donde ninguna otra distribución cabe. La forma correcta es la que responde a cómo está construido tu espacio, no a lo que queda bien en una foto.
Sí, y en muchos casos es la mejor decisión. Abrir la cocina al salón elimina la pared que visualmente fragmenta el espacio y hace que todo parezca más grande. La clave está en que los materiales y los colores de la cocina dialoguen con los del salón, para que el conjunto tenga coherencia y no parezca que se juntaron dos espacios sin criterio.
La isla necesita al menos 90 centímetros libres a cada lado para que sea funcional y no un obstáculo. Si tu cocina no tiene esos metros, hay alternativas que dan el mismo resultado, como por ejemplo una barra integrada en la encimera, un módulo sobre ruedas o un desayunador en esquina.
En espacios reducidos, la L y la lineal son las distribuciones que mejor rinden. La L aprovecha dos paredes sin ocupar el centro. La lineal concentra todo en una sola pared y deja el resto libre. Lo que nunca funciona en una cocina pequeña es forzar una distribución pensada para espacios grandes.

Las formas que mejor funcionan en cocinas abiertas al salón son la isla y la cocina en L. La isla actúa como separador natural entre los dos espacios sin cerrarlos. La L deja el resto del espacio libre y permite que la zona de salón se extienda sin interrupciones. Lo más importante en una cocina integrada no es la forma del mobiliario sino la coherencia de materiales y colores entre los dos espacios, que todo parezca pensado desde el principio.